Consultas por correo
Para preguntas sobre metodología, trazabilidad o uso de fuentes escritas. Conviene indicar el número de inventario y la emisora de origen si se conocen.
Cada etapa del trabajo documental dejó marcas en la forma en que hoy se escucha el archivo. Este recorrido ordena los hitos que fueron definiendo cómo se localiza, se limpia, se identifica y se etiqueta una pieza radiofónica dentro del museo.
1998
Un lote de discos de acetato proveniente de emisoras porteñas cerradas llegó al depósito inicial. Se estableció el criterio de no intervenir la superficie antes de fotografiarla y ficharla, para no perder información de uso.
2004
Se incorporó un protocolo de limpieza en seco para cintas de carrete abierto y una cadena de digitalización con niveles de referencia fijos. La calibración periódica quedó registrada en planillas que acompañan a cada archivo generado.
2009
La identificación dejó de apoyarse en una sola fuente. Se cruzaron placas de programación, avisos publicitarios y testimonios para atribuir locutores, jingles y cortinas, anotando siempre el grado de certeza de cada atribución.
2015
Fecha, emisora, programa y tecnología de transmisión pasaron a ser campos mínimos. Sin esos datos, una pieza no entra al catálogo público, aunque sí queda guardada en el fondo de reserva para futuras verificaciones.
2021
Las reconstrucciones basadas en testimonios, partituras o guiones se separaron formalmente del material documentado. Cada ficha indica si se trata de un documento original, una copia restaurada o una reconstrucción especulativa, y esa distinción se mantiene visible en la consulta.
El equipo de documentación responde dudas sobre criterios de catalogación, fuentes cruzadas y grados de fidelidad de cada pieza. Antes de escribir, conviene revisar la ficha de la pieza en el archivo: casi siempre la etiqueta ya aclara si se trata de un documento original, una copia restaurada o una reconstrucción especulativa.
Para preguntas sobre metodología, trazabilidad o uso de fuentes escritas. Conviene indicar el número de inventario y la emisora de origen si se conocen.
Para coordinar la revisión de soportes originales o acordar una consulta presencial en la sede de Chile 918. Se atiende de lunes a viernes.
Las consultas simples sobre fichas y metadatos se responden dentro de los tres días hábiles. Los pedidos que requieren escucha comparada o verificación de fuentes cruzadas pueden demorar hasta dos semanas.
Si la duda es sobre el procedimiento general y no sobre una pieza puntual, la sección de preguntas frecuentes resuelve los casos más repetidos.
El recorrido no empieza en la digitalización, sino en el soporte físico. Cada etapa deja rastro escrito para que otra persona pueda revisar el mismo material años después y llegar a conclusiones parecidas.
Se rastrean discos de acetato, cintas de carrete abierto, casetes y archivos sueltos de emisoras. Antes de mover nada, se fotografía el estado del soporte y se anota quién lo tenía y en qué condiciones llegó.
La limpieza se hace en seco o con baños controlados según el material. La captura usa equipos calibrados y se guarda una copia sin procesar, sin filtros ni reducción de ruido, para no perder información del original.
Se identifican voces, jingles, cortinas y formatos cruzando varias escuchas con fuentes escritas: placas de programación, guiones, avisos de la época. Si una atribución no cierra, queda marcada como pendiente en lugar de darse por cierta.
Cada pieza recibe fecha, emisora, programa, tecnología de transmisión y una nota sobre el estado del soporte. Ese conjunto de datos es lo que después permite buscar por década, por voz o por tipo de cortina sin depender de la memoria de quien catalogó.
El material se clasifica como documento original, copia restaurada o reconstrucción especulativa. Las reconstrucciones se arman con testimonios, partituras o guiones, y siempre se señalan como tales para no confundirlas con un registro histórico.
Antes de publicar, se revisa que cada afirmación tenga respaldo. Preferimos dejar una pieza fuera que sumar minutos al catálogo. La trazabilidad pesa más que la cantidad.
El detalle de criterios y clasificaciones se amplía en las propuestas del museo, y el estado de cada pieza puede consultarse en la portada del archivo.