Blog · Tecnología y sonido
Equipos, coberturas y calidad de audio en la transición técnica de los años cincuenta y sesenta
Hacia 1955, entrar a un estudio de radio en Buenos Aires era entrar a una habitación caliente. Las consolas a válvula consumían energía, largaban un zumbido de fondo constante y obligaban a dejar los equipos encendidos mucho antes de salir al aire. Ese zumbido, que hoy escuchamos en las grabaciones conservadas, no era un defecto de la cinta: era parte del sonido de la época.
El transistor cambió ese punto de partida. No fue un cambio de un día para el otro, ni una decisión de las emisoras tomada en bloque. Las fichas técnicas que guardamos en el archivo muestran adopciones escalonadas: primero en los receptores portátiles, después en consolas de exteriores, y recién a comienzos de los sesenta en las mesas principales de estudio.
Al comparar registros fechados de ambos períodos, aparecen tres diferencias concretas y medibles. La respuesta de frecuencia se ensancha: los equipos a válvula recortaban agudos y graves, mientras que las consolas transistorizadas conservan un rango más amplio. El ruido de fondo baja de forma notoria, sobre todo en pasajes silenciosos. Y la portabilidad reordena la producción: ya no hace falta mover un equipo pesado para cubrir un partido o una transmisión desde la calle.
Las transmisiones de fútbol fueron el terreno donde la diferencia se notó primero. Un relator con equipo portátil podía ubicarse cerca del campo, sin depender de un cableado fijo ni de una unidad móvil completa. Eso cambió el tono de la narración: menos distancia, más ambiente de cancha en el fondo, un ritmo distinto en la voz.
No todo lo que se afirma sobre esta transición está respaldado por documentos. Las fechas de adopción por emisora provienen de fichas técnicas y notas de prensa especializada. En cambio, algunas descripciones del uso cotidiano de los equipos son reconstrucciones basadas en testimonios orales de técnicos, y así lo indicamos en cada ficha del archivo.